Alimentos procesados ¿qué y cuáles son?

      Son aquellos fabricados por la industria, a los que se les añaden sustancias artificiales (aditivos, conservantes, colorantes) para aumentar su tiempo de conservación, su sabor, textura, mejorar su aspecto, etc.

      Encontramos por todos lados cientos y cientos de estos tipos de productos que supuestamente nos van a facilitar la vida, pero que en realidad lo que hacen es afectar negativamente a nuestra salud. Y para colmo, el grupo de personas que más los consumen son los niños.

 

      Como ejemplos tenemos: fiambres, salchichas, patatas fritas, enlatados, refrescos, batidos, zumos, bollería, golosinas, así como, precocinados y comida rápida.

      Entre las sustancias perjudiciales que incorporan encontramos:

  • Azúcar: gran cantidad de azúcar que causa numerosos problemas a nuestro organismo (escribiremos un artículo sobre este tema).
  • Grasas trans (parcialmente hidrogenadas): son la peores grasas que podemos tomar, y aparecen en las patatas fritas (son las que más tienen), margarinas, en galletitas dulces y saladas, golosinas, barritas de cereales, bollería, quesitos, hamburguesas y hasta en las palomitas de maíz. Este tipo de grasas aumentan el riesgo de enfermedades del corazón, elevan los niveles de colesterol y agravan los procesos inflamatorios.
  • Aditivos, conservantes, colorantes artificiales: como los nitritos, nitratos, sulfitos, y en general la mayoría de los E-numerito, que encontramos en los productos procesados, están considerados como peligrosos o muy peligrosos para salud. Aquí destacamos los colorantes artificiales ya que se ha visto que hay una relación entre la hiperactividad y los colorantes, así como otros problemas de comportamiento en los niños.  Igualmente se dan reacciones alérgicas, fatiga, asma, erupciones en la piel y dolores de cabeza.
  • Edulcorantes artificiales: aspartamo (E-951) o la sacarina (E-954). Son perjudiciales para el metabolismo y han sido asociados al cáncer, dolores de cabeza, mareos y alucinaciones.

      Antes se pensaba que lo que no se digería se expulsaba con las heces, sin embargo ya se sabe que esto no ocurre así, y que parte de estas sustancias se quedan en nuestro organismo teniendo efectos muy negativos en nuestra salud.

            ¿Qué podemos hacer?

     Retirar o disminuir al máximo el consumo de este tipo de productos. Sólo haciendo esto, ya se empieza a recuperar y depurar nuestro organismo porque disminuye la acumulación de tóxicos en el mismo.

      Comprobar en la etiqueta si el producto que compramos lleva este tipo de sustancias, siendo de mayor importancia la cantidad de azúcar y de grasas trans que incorpora.